Reflexión sobre: El líder que no tenía cargo de Robin Sharma

En mi reciente viaje por la península de Paraguaná (Venezuela), tuve la oportunidad de leer, después de tanto tiempo: “El líder que no tenía cargo” de Robin Sharma, también escritor del exitoso libro “El monje que vendió su ferrari” el cual cautivó a millones de personas en base a la filosofía de vida que planteaba en él.

Siguiendo su escritura en fábula, en esta oportunidad Sharma nos cuenta como Blake Davis, un veterano de guerra en Irak, transformó su vida después de su encuentro con Tommy Flinn, el cual le enseño, junto con cuatro maestros, una filosofía para el trabajo y para la vida que cualquier persona, de cualquier edad y en cualquier punto del mundo puede aplicar en todo momento, denominada: “LSC” o “Liderar Sin Cargo” que se basa en cuatro pilares:

  • No hace falta tener un cargo para ser lider
  • Las épocas turbulentas crean grandes líderes
  • Cuanto más profundas sean tus relaciones, más fuerte será tu liderazgo
  • Para ser un gran líder, primero hay que ser una gran persona

Siempre he estado de acuerdo a la idea de: “No es necesario tener un cargo para “hacer” o para “generar resultados”, más que la voluntad, las ganas, el coraje y la persistencia para hacerlo, por lo que el nombre de por sí me había cautivado, pero en la medida en que me iba adentrando a la lectura, no podía soltarlo.

Es un libro que es necesario leerlo y re-leerlo, volverse uno con el libro (como nos invitaba en “El monje que vendió su ferrari”), para descubrirlo y aplicarlo. La filosofía del LSC nos plantea una nueva forma de abordar el liderazgo, que se basa exclusivamente en la influencia y en hacer lo mejor y máximo posible en cada situación (auto-liderazgo para los efectos académicos).

Los que aún no han tenido oportunidad de leerlo se los recomiendo ampliamente, y a los que ya lo hicieron ¿qué les pareció? ¡Me gustaría leer sus comentarios para conocer sus impresiones!

Si estas interesado en adquirirlo puedes conseguirlo en las siguientes direcciones: