Lula, un instrumento de la izquierda mundial

A nivel Internacional se ha querido posicionar al Presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva, como un gran estadista, que ha logrado comprender las necesidades de su país y ha actuado en base a ellas, además de posicionar a Brasil a nivel mundial, logrando el reconocimiento internacional sobre su importancia como una potencia emergente.

En base a lo anterior, han intentando deslindar los procesos de izquierda de América Latina, haciendo creer que existe una “notable diferencia” entre los modelos políticos implementados en Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc. buscando impregnar a la izquierda brasileña como un modelo a seguir, gracias a su aparente moderación y “buenos resultados”.

Sin embargo, en el mundo solo existe una sola izquierda, tal como fue establecido en la Internacional Comunista, mejor conocida como la Tercera Internacional, Komintern (Коминтерн, abreviatura de Коммунистический Интернационал, “Internacional Comunista”) donde se agruparon a los “partidos comunistas” de los distintos países cuyo objetivo era luchar por la supresión del sistema capitalista, el establecimiento de la Dictadura del Proletariado y de la República Internacional de los Soviets, la completa abolición de las clases y la realización del socialismo, como primer paso a la sociedad comunista tal como se estableció en sus primeros estatutos.

En la actualidad, los movimientos de izquierda cumplen roles y tácticas diferentes para lograr su estrategia, cuyo grado de moderación dependerá del nivel en transición que lleven del capitalismo – socialismo – comunismo, cuyo fin, siempre es y será el mismo, la toma del poder por siempre y para siempre, bajo una visión común: la implementación del socialismo-comunismo. Lula, y con él Brasil, no escapan de esta realidad.

Con el transcurrir de 7 años de gobierno, el presidente Lula se ha infiltrado en el “enemigo objetivo”, es decir, en el “sistema capitalista” y la “democracia occidental” logrando obtener información, demorar procesos, así como conciliar y permear con el poder Occidental, siendo uno de los ejemplos más claros y recientes de ello: el apoyo brindado al Programa Nuclear Iraní, evitando la aplicación de sanciones contra el extremismo islámico persa (atentando contra la seguridad mundial, incluyendo a la de su propio país), bajo una falsa apariencia de “conciliador” y “demócrata”.

En este sentido, durante su último año de gobierno, la agenda del Presidente Lula estará muy marcada por su participación a nivel Internacional, teniendo como objetivo ganar el poder necesario para seguir influyendo en el Mundo occidental una vez deje de ser Presidente. Prueba de ello fue la propuesta del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, durante la Cumbre de América Latina y el Caribe (CLAC), cuando afirmó que Lula era su candidato para dirigir el nuevo organismo de “integración regional” por el que abogan los gobiernos latinoamericanos y caribeños.

Con esto, ¿Aún podemos seguir creyendo que son diferentes socialismos?